Parroquia de Guísamo, Parcela B-7. Pol. de Bergondo 15165, Bergondo, A Coruña

¡Buena Vendimia 2020!

Muchos de nuestros clientes, viticultores y bodegueros se encuentran afanados en las labores típicas y tradicionales de esta época del año, la vendimia. Unas fechas que todas las regiones vinícolas y las denominaciones de origen esperan con gran espectación para saber lo que les deparará la añada que comercializarán en 2021.

Tal y como recoge la prensa, en nuestra tierra las cinco DOP esperan recoger un total de 65 millones de kilos, una cifra muy similar a la de 2019. Esta campaña vendrá marcada, además, por las fuertes medidas de prevención frente al COVID-19.

En el resto de España la situación es muy similar, según auguraban las Cooperativas Agroalimentarias de España, se prevé una producción de entre 43 y 44 millones de hectolitros, que suponen un 14% más que en la campaña de recogida de la uva de 2019.

Algunos de nuestros clientes asomaban a las redes sociales imágenes del duro y a la vez satisfactorio trabajo de recogida de la vid, que realizan con extremo cuidado y total cariño.

Nos encanta saber que nuestras etiquetas se aplicarán en muchos de los miles de litros de vino de esta añada que se venderán en todo el mundo.

Photo by Lukas from Pexels

El arte de vendimiar

Como siempre, los pájaros y algunos insectos nos avisan de que la fruta está perfecta para su recogida. En el caso de la uva, esta señal de la naturaleza también advierte de que la cantidad de azúcar que contienen es la idónea para su fermentación. Esto nos cuenta Ángel Martínez, un colleiteiro particular, amante de las viñas y que vive con devoción estos días en tierras do Condado (Pontevedra), con el que hemos podido charlar.

Con las uvas maduras en las parras y con tijera de vendimiar en la mano, comienza la recolección de los racimos, así como su revisión y selección, antes de depositarlos con cariño en el capacho o caja. “Hay que ir comprobando que están sanas y escoger sólo aquellas que están en perfecto estado para nuestro vino” nos dice.

El duro trabajo de recolección, sobre todo en meses de calor como agosto y septiembre, termina con las uvas camino a su pisado o a la estrujadora, donde la uva es aplastada para que suelte su líquido, “sin líquido el proceso natural de fermentación no podría darse” añade.

Todo lo resultante pasa a un depósito, “antes eran sólo de madera ahora los hay de múltiples materiales”, donde se deja fermentar durante al menos 8 o 9 días. Tras este período el vino pasa a otro envase donde permanecerá unos dos meses más. Se mudará de lugar nuevamente entre febrero y marzo. Tal y como destaca Ángel Martínez, “a esta parte del proceso de elaboración del vino se le llama trasegar y permite que los posos siempre se queden en el envase anterior, como si fuese un sistema de filtrado”.

En los meses de abril e incluso mayo muchos lugares ya tienen su vino perfecto para el consumo, otros prefieren trasegarlo a otro recipiente donde puedan mantenerlo almacenado por más tiempo.

Esta es la parte que más nos gusta, ya que es en el embotellado y el etiquetado de la nueva añada en la que Coreti, de alguna manera, también participa.

Fuente: Europa Press, Cooperativas Agroalimentarias de España, Ángel Martínez -Colleiteiro particular

Foto destacada: Photo by Elle Hughes from Pexels

Leave a comment