ETIQUETA ADHESIVA VERSUS ENCOLADA

Para quien no lo sepa o no lo recuerde a la etiqueta autoadhesiva se la conoce histórica y técnicamente como un laminado sensible a la presión (con las siglas PSL). Nació tal cual, así denominada, allá por el año 1935 (según Manual FINAT) y en la actualidad es el sistema de etiquetado líder en casi todos los sectores, experimentando un crecimiento de un 40% en la última década, según AIFEC. Aun así en algunas actividades sigue conviviendo y compitiendo sobre todo con la etiqueta de cola o también denominada Cold (Wet) Glue. Existen, además, otros sistemas de etiquetado más específicos como el In Mold, el Sleeve o Wrap Around.

Si tenemos que hablar de alguna cifra o de porcentajes aproximados del volumen de negocio que alcanzan ambos tipos de etiquetado, casi toda la industria en nuestro país coincide en hablar de un 70% en el caso de la etiqueta adhesiva contra un 30% del encolado. Este último sigue estando muy presente en el sector de las conservas, las cervezas o incluso en las grandes producciones de aceite de oliva, aunque estos cada vez se sienten más atraídos por las virtudes de la etiqueta adhesiva.

Ventajas del autoadhesivo

La exactitud, comodidad, versatilidad y limpieza del autoadhesivo choca de lleno con las limitaciones de una etiqueta de cola que, con un proceso más complejo y menos limpio, no puede ofrecer acabados, ni variedad de adhesivos para cada aplicación.

La etiqueta adhesiva destaca además por su rapidez en el procedimiento de etiquetado. Como todo proceso tiene sus especificidades, pero con ajustes, consejos de mantenimiento y siguiendo las directrices de los proveedores de las máquinas etiquetadoras y de materia prima, es un sistema prácticamente infalible y de gran productividad.

Para ello también es de vital importancia tener siempre en cuenta cinco elementos básicos: que el envase sea el idóneo para la etiqueta a aplicar, que la etiqueta y su diseño sean los aconsejados, que el material sea el más conveniente, que se realicen ajustes en cada cambio de etiquetado y que se lleven a cabo los correspondientes mantenimientos de las máquinas etiquetadoras y de sus componentes claves. Hablamos de las placas dispensadoras o de los cepillos aplicadores, entre otros.

Fuentes: Coreti, AWA, Manual FINAT, AIFEC