EL GRAN RETO DE ETIQUETAR BIEN

El diseño de un packaging comienza por una buena etiqueta. La etiqueta puede informar, explicar las características de un producto, lo puede codificar, señalizar, proteger, asegurar, etc. La etiqueta adhesiva es tan versátil que puede tener multitud de funciones, pero la más importante de ellas es ayudar a vender un artículo, pues es su imagen en cualquier lineal.

Es por todo ello que el aspecto impecable de un packaging, y por tanto de su etiqueta perfectamente adherida a la superficie sobre la que se aplica, es vital. De ahí que nos encontremos en este punto con el gran reto de etiquetar bien cualquier producto.

Saber perfectamente cómo queremos que sea la etiqueta, su aplicación real, las condiciones exactas por las que pasará, es un buen comienzo. También lo es elegir bien el papel, la forma que tendrá y los acabados que llevará. Y con toda esa información será más fácil asegurar que lo que deseamos conseguir es factible.

Ayuda, y mucho, que impresor, diseñador y cliente trabajemos siempre conjuntamente en cada proyecto para conseguir que tanto la etiqueta, como su etiquetado, sean un rotundo éxito.

Algunos factores que puede complicar el etiquetado

Es necesario saber que materiales muy gruesos no son aconsejables para aplicar en superficies circulares con diámetros muy pequeños, tipo cuellos de botella o botes de recogida de muestras. Así mismo, debemos recordar que etiquetar sobre superficies con humedad o sustancias antiadherentes pone en serio riesgo la aplicación, resistencia y durabilidad de una etiqueta.

Lo mismo puede suceder cuando aplicamos etiquetas sobre botellas de aceite o productos con grasas. En estos casos, además, los papeles con tratamiento Greaseproof o los fílmicos ayudarán mucho a protegerse de las indeseables manchas de aceite sobre la etiqueta.

Como recordatorio, debemos indicar que el etiquetaje manual requiere de una aplicación con la suficiente presión sobre la etiqueta. Por su parte, el etiquetado automático necesita del reajuste constante de la máquina con cada cambio de condiciones tanto de la etiqueta como del propio producto.

En el caso concreto del etiquetado para vino, debemos tener en cuenta algunos de los factores que pueden influir en él e, incluso, complicarlo. La temperatura mínima de aplicación, con ausencia de humedad, debe ser igual o superior a 5 grados. El exceso de acabados en una etiqueta puede variar las características y la fuerza adhesiva del papel que utilicemos. Las zonas estampadas pueden ser más propensas a generar burbujas o arrugas. Además, cuanto más grande sea la etiqueta (como las de tipo envolvente), más problemas de arrugas podrá tener. Por norma general, también los materiales no tratados o denominamos uncoated pueden ser más susceptibles a generar burbujas.


Fuente: Coreti y Avery Dennison