UN POCO DE HISTORIA….LA PRIMERA ETIQUETA

Existen multitud de historias acerca del origen de las etiquetas, tal y como las podemos entender hoy en día. Casi tantas como las que circulan por la red y en el saber popular con respecto al origen del papel.

Lo que está claro, o al menos en lo que existe mayor acuerdo, es que las primeras etiquetas impresas de las que se tienen constancia pueden datar de hace algo más de trescientos años. Se solían encontrar en el sector farmacéutico, como las que se aplicaban sobre los medicamentos y que, a menudo, incluían información de la prescripción médica. También colocadas en toneles, frascos o fardos de ropa. Según la FINAT, hacia 1700 ya se utilizaban etiquetas impresas para vino en Italia. Pero, al parecer, también en otros lugares, pues se encontraron etiquetas de vino portugués Oporto de 1756 e, incluso, una etiqueta de vino alemán de 1755.

Con el nacimiento y el perfeccionamiento de la tecnología de impresión, que permitió dejar de realizar a mano las etiquetas y comenzar a introducir pequeñas ilustraciones y combinaciones de color,  a finales de 1800 el concepto de etiqueta ya había mudado. El aumento de la demanda y de la competencia hizo que se comenzase a ver la etiqueta como un nuevo modo de facilitar la venta del producto. Nació en ese momento la etiqueta de valor añadido.

Si en esto hay más o menos consenso, también lo hay cuando hablamos de los orígenes de la etiqueta autoadhesiva. Fue entrado ya el siglo veinte, en concreto en la década de los años treinta, y con  Ray Stanton Avery como protagonista. Comenzó aplicándolas  con adhesivo en botellas y frascos. Él, Stan Avery, un dependiente de Los Ángeles con ansias de triunfar en los negocios, ideó así una forma inteligente para que las tiendas indicaran el precio de sus productos, y lo hizo inicialmente con un laminado sensible a la presión.

A partir de entonces Avery creó y patentó el primer sistema de troquelado, la primera máquina troqueladora en línea y troqueles rotativos para etiquetas autoadhesivas. Además, ideó el adhesivo de base sintética sensible a la presión e, incluso, un dispensador manual de etiquetas autoadhesivas. Y así hasta un total de 18 patentes que hicieron de su firma, Avery Adhesives, una compañía revolucionaria. Más de 50 años después se fusionó con Dennison Manufacturing, dando lugar a lo que hoy conocemos como Avery Dennison, uno de nuestros principales proveedores de papel.

Otro momento histórico en el sector de la etiqueta autoadhesiva fue el comienzo de la producción de código de barras para el sector minorista, allá por 1978 según algunas fuentes. Un elemento esencial y siempre presente a día de hoy en cualquier etiqueta.

Es necesario señalar que las mejoras e innovaciones constantes implementadas en el sector de la etiqueta autoadhesiva, junto con sus ventajas y su versatilidad, justifican su constante crecimiento. Si bien en los años 70  hablábamos de una cuota de mercado para esta industria a nivel europeo del 7 por ciento, en la actualidad las cifras hablan de un 70  por ciento.

 

Fuentes: Coreti, FINAT Manual de Formación, Interempresas, Avery Dennison.